Gameplays: Artura (versión CPC)

caratula artura“Siente el orgullo de Artura, hijo de Pendragon, al usar la rueda mística de Cerriddwen y viaja a la fortaleza de tu malvada hermanastra Morgana para rescatar a Nimue. Supera fantasmas, arañas, soldados y ratas gigantes mientras encuentras las runas místicas que te ayudarán en tu búsqueda. Una aventura de la quinta centuria en la que las guerras sangrientas y el misterio de la magia hacían de todos los días una incansable aventura.” Así se presentaba, más o menos (mi inglés no es de lo mejor y me niego a usar el traductor de Google), el juego “Artura” del cual, y por petición popular, me han pedido que os hable…

El juego fue creado por Gremlin Graphics y Sentient Software en 1988 y, aunque vio la luz en múltiples sistemas, yo os hablaré de la versión para Amstrad CPC, que es la que conozco bien. El argumento mencionado antes sirve de excusa para ponernos en la piel de un guerrero que debe ir superando diferentes niveles y acabar con los adversarios que encuentre a su paso. Sin embargo, poner excesivo celo en esta tarea hará que acabemos muertos en muchas situaciones, pues los enemigos de cada zona del mapa se renuevan continuamente, lo que hace inútil perder el tiempo acabando con ellos.

El susodicho mapa es enorme, con hasta cuatro niveles diferentes, a cada cual más complejo, que tendremos que cruzar para buscar los pedazos de runas dispersos por todas partes, algo necesario para afrontar el final. Todo contacto con oponentes o elementos del escenario que supongan peligro harán menguar nuestra barra de vida, pudiéndola rellenar de dos formas: cogiendo items de comida que encontremos o uniendo los tres pedazos de una misma runa. Ambas cosas pondrán nuestra vida de nuevo al máximo para poder continuar.

Para movernos por las diferentes zonas iremos atravesando puertas hacia dentro o hacia afuera. No disponemos de un mapa que nos indique si estamos yendo por el camino correcto, de modo que la única solución que tenemos es aprendernos su situación de memoria a medida que jugamos partidas. Esto nos servirá para evitar algunas zonas creadas ex profeso para fastidiarnos la partida y tener que volver a comenzar. Las runas completas nos brindan una posibilidad que nos puede sacar de esos apuros. Pulsando “R” y situando el pequeño cursor en forma de mano sobre esta, la podemos hacer girar y si lo hacemos varias veces, nos transportará a otra zona de la fortaleza que ya hayamos visitado de forma aleatoria.

Hay que decir que, a medida que uno se acerca al final del juego, puede ver como la mecánica de este varía ligeramente, añadiendo a la acción de matar enemigos la necesidad de efectuar diversos saltos entre plataformas, complicando de esta forma el avance. También el número de adversarios aumenta, y eso provoca un problema achacable a las limitaciones del sistema. El juego muestra tantos sprites en pantalla que se ralentiza hasta el límite de no poder apenas efectuar disparos que limpien la pantalla. En esos casos lo mejor siempre será moverse y salir de ahí rápidamente para no ver menguada nuestra salud.

No puedo hacer una comparación entre versiones ya que no conozco otras aparte de esta pero, salvo el problema del rendimiento, el aspecto técnico de este juego es muy bueno, se controla bastante bien, y es entretenido aunque bastante difícil hasta que se le coge el punto. Yo personalmente lo recomiendo a los que no lo hayan podido jugar antes. Este “análisis” viene a colación del logro que supuso para mí terminar este juego, que tenía pendiente desde hace muchos años. Hice un par de capturas para inmortalizar el momento, pero me preguntaron: “¿No lo grabaste?” Así que, después de hablarlo, decidí hacer el correspondiente gameplay, que ahora os muestros al final de estas lineas. Espero que os guste… 🙂

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