Soy consolero. Lo proclamo abiertamente. Mentiría si dijera que no disfruté mi época con el Amstrad CPC 464 Plus y, años más tarde, con el PC (aunque esto último no durara mucho en términos lúdicos). Sin embargo para mí, esto que quede claro, las consolas de videojuegos son el mejor sitio para disfrutar de mi afición.